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Elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos: urnas y bandera

Elecciones de mitad de mandato en EE.UU.: la economía y la guerra contra Irán marcan la pauta

Los demócratas vinculan el deterioro económico con la política exterior de Trump, mientras los republicanos defienden que el alza de precios es temporal y culpan a la administración Biden.

Este 3 de noviembre se celebran en Estados Unidos las elecciones legislativas de mitad de mandato, que podrían alterar significativamente el equilibrio de fuerzas políticas en el país. Tradicionalmente, la votación en esta ronda electoral se ha convertido en un referéndum sobre la gestión de la Administración presidencial y esta edición tampoco es la excepción, en medio del aumento de los precios y la prolongada guerra contra Irán, que ha afectado especialmente al sector energético.

Trump y el electorado

Según un estudio de Pew Research Center, solo el 67 % de quienes votaron por el presidente Donald Trump en 2024 aprueba actualmente su desempeño presidencial, mientras que el 31 % lo desaprueba.

Un sondeo conjunto de Marist, la radio pública NPR y el canal PBS reveló que el 44 % de los encuestados considera su voto principalmente como un rechazo a Trump, frente a apenas el 21 % que lo ve como un apoyo al mandatario. Sin embargo, Trump ha intensificado sus esfuerzos de campaña, recorriendo el país para movilizar a sus seguidores y pidiendo que voten "como si su nombre estuviera en la boleta".

El presidente republicano reiteró una y otra vez su promesa de entregar 5.000 dólares a cada adulto estadounidense.

"El 'Dividendo Trump' de 5.000 dólares, que debe entregarse a todos los adultos en los Estados Unidos debido a que nuestro país está recibiendo billones de dólares de desarrollo económico, inversión y puro éxito, está siendo criticado por los 'Dumócratas' que esperan que nunca suceda —¡pero sucederá!", escribió Trump en septiembre. "Cuando digo algo, lo digo en serio. El dividendo de 5.000 dólares sucederá porque el pueblo de nuestro país se lo merece", afirmó, e instó a votar por los republicanos.

Temas clave

La economía domina el debate electoral. El conflicto contra Irán ha disparado los precios del combustible y otros productos, lo que ha convertido el costo de vida en la principal preocupación de los votantes, independientemente de su preferencia política.

Los demócratas vinculan directamente la situación en Oriente Medio con el deterioro económico y prometen terminar el conflicto, mientras culpan a las políticas arancelarias de la Casa Blanca del alza de precios y de la pérdida de mercados para productos estadounidenses. La presión demócrata se centra en el impacto económico de la guerra y en la crisis del costo de vida.

Los republicanos defienden que el aumento de precios es temporal y representa el costo de evitar que Irán desarrolle armas nucleares, alegaciones que Teherán siempre ha negado al insistir en el carácter pacífico de su programa nuclear. Argumentan que los aranceles son herramientas de presión para negociar acuerdos comerciales más favorables y proteger la industria nacional. Además, culpan a la administración de Joe Biden de haberles heredado la crisis actual y destacan sus iniciativas, como recortes fiscales, medidas en el sector inmobiliario, reducción de precios de medicamentos recetados, exenciones fiscales sobre propinas y horas extras, entre otras.

El sistema de salud sigue siendo terreno favorable para los demócratas, que critican a los republicanos por no renovar los subsidios federales para seguros médicos, lo que incrementó las primas, y por recortar fondos de Medicaid —el sistema que ofrece cobertura médica a ciudadanos con bajos ingresos—, lo que pone en riesgo la situación financiera de los hospitales. Los republicanos responden con iniciativas para reducir los precios de los medicamentos dentro de un programa más amplio de recortes fiscales y reducción del gasto público.

La inmigración sigue siendo clave para movilizar al electorado republicano. El partido republicano enfatiza el cumplimiento de leyes migratorias, la protección fronteriza, las deportaciones y la seguridad pública. Los demócratas evitan hacer de la inmigración su tema central, pero critican los métodos de control migratorio y acusan al Gobierno de excederse en sus facultades.

La batalla por el Congreso

Las elecciones de mitad de mandato o de medio término ('midterm elections', en inglés) se denominan así porque tienen lugar en la mitad del periodo presidencial de cuatro años.

Un aspecto central de estas elecciones es el Congreso. Tras la votación, la Cámara de Representantes se renueva por completo, ya que sus miembros cumplen mandatos de dos años; por tanto, los 435 escaños están en juego. También se eligen miembros del Senado. Aunque el Senado cuenta con 100 escaños, los senadores cumplen mandatos de seis años de forma escalonada, lo que significa que, en esta ocasión, solo 35 escaños se someten a elección.

Composición actual del Congreso

218
Republicanos
Cámara de Representantes
214
Demócratas
Cámara de Representantes
53
Republicanos
Senado
45
Demócratas
Senado

Actualmente, los republicanos ostentan la mayoría de 218 escaños en la Cámara de Representantes, mientras que los demócratas cuentan con 214. Además, hay un independiente y dos legisladores más, uno republicano y otro demócrata. Según datos de Party Breakdown, la Cámara cuenta con 218 republicanos, 214 demócratas, 1 independiente y 2 vacantes.

La situación es similar en el Senado, donde los republicanos tienen la mayoría con 53 senadores, frente a 45 demócratas y dos independientes que votan con ellos. Los demócratas intentarán obtener el control de ambas cámaras en estas elecciones.

En el ámbito de la salud, los demócratas han presionado para revertir los recortes de Medicaid y extender los subsidios de seguros médicos. 17 republicanos votaron a favor de restaurar los subsidios de Obamacare que habían expirado, en una muestra de las tensiones internas del partido.

Mientras tanto, la administración Trump ha anunciado acuerdos con farmacéuticas para reducir los precios de los medicamentos. Pfizer acordó reducir los costos de medicamentos recetados para Medicaid en un acuerdo con Trump, que incluye precios de nación más favorecida y la participación en el sitio web TrumpRx. El acuerdo también contempla una inversión de 70.000 millones de dólares en instalaciones de fabricación nacional.

Desde Europa, se observa con atención el proceso electoral. Europa espera un respiro ante la amenaza farmacéutica de Trump. Algunos analistas advierten que si los demócratas recuperan el control del Congreso, la administración debilitada podría acelerar su agenda comercial en lugar de frenarla. "Francamente, cualquiera que piense que va a ser un presidente lame duck en política comercial después de las elecciones intermedias puede sentirse decepcionado", señaló Dan Mullaney, exrepresentante comercial adjunto de EE.UU. para Europa.

La presión sobre Europa en materia de precios de medicamentos no es exclusiva de los republicanos; también tiene apoyo bipartidista. El senador independiente Bernie Sanders, que trabaja con los demócratas, podría liderar el comité de salud si los demócratas recuperan la cámara. "Puede que no lo llamen [nación más favorecida], pueden llamarlo de otra manera, pero no espero que muchos demócratas estén realmente en contra de la política en principio", comentó Cybil Roehrenbeck, socia de la firma Hogan Lovells Cadwalader.

En cuanto a la inmigración, los demócratas han criticado los métodos de control migratorio del Gobierno. Los demócratas han presionado para financiar el DHS y cuestionado las políticas migratorias de la administración, mientras los republicanos mantienen un enfoque firme en la seguridad fronteriza.

El costo de la guerra contra Irán también pesa en la campaña. Trump ha declarado que la guerra contra Irán vale la pena, pero la factura sigue creciendo, lo que alimenta las críticas demócratas sobre el manejo económico del conflicto.

Con todos estos elementos en juego, las elecciones de mitad de mandato se perfilan como un referéndum sobre la gestión de Trump, en un contexto de inflación, guerra y creciente polarización política. Los demócratas buscan capitalizar el descontento económico, mientras los republicanos apuestan por movilizar a su base con promesas de recortes fiscales y mano dura en inmigración.