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Energía · Unión Europea

Condenar la energía rusa y seguir comprándola: la contradicción europea

El acuerdo de Washington y Moscú sobre el diésel ruso provocó duras críticas en Europa. Pero las importaciones que aún realiza la Unión Europea reabrieron el debate sobre su dependencia energética.

Dejar atrás el petróleo y el gas procedentes de Rusia pasó a ser una herramienta central de presión económica de Occidente sobre Moscú. Para la Unión Europea, sin embargo, esa estrategia también tuvo consecuencias internas: mientras sus dirigentes mantienen un discurso severo contra los hidrocarburos rusos, distintos Estados miembros continúan adquiriéndolos y no han logrado eliminar su dependencia de esos suministros.

La discrepancia volvió a quedar expuesta tras el entendimiento entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Moscú para levantar las restricciones sobre el diésel ruso. La medida desató críticas de dirigentes europeos y respuestas tanto desde Estados Unidos como desde la propia política comunitaria.

Un pacto sobre el diésel en un momento de tensión

El viernes 9 de octubre, Trump informó de una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que ambos alcanzaron un acuerdo relacionado con el suministro de diésel de Rusia. La decisión se produjo después de que los precios estadounidenses de ese combustible alcanzaran un nuevo máximo en septiembre.

El pacto contempla el envío inmediato de más de 300.000 toneladas de gasóleo ruso al mercado de Estados Unidos, con volúmenes que aumentarían después. Para permitir esas operaciones, el Departamento del Tesoro estadounidense suspendió temporalmente las sanciones sobre ese combustible hasta abril de 2027.

El vice primer ministro ruso, Alexánder Novak, comunicó a su vez que Moscú empezaría a retirar antes de lo previsto la prohibición de exportar gasóleo. Al explicar la medida, declaró:

"Rusia está dispuesta a suministrar volúmenes adicionales de diésel al mercado estadounidense, así como a todos nuestros socios"Alexánder Novak

El rechazo de los gobiernos europeos

El canciller alemán, Friedrich Merz, se opuso al acuerdo en un contexto de graves dificultades energéticas para su país. "Para Alemania y para Europa, una decisión de este tipo es impensable", afirmó, y pidió a la UE conservar las sanciones contra Rusia e incluso reforzarlas.

La responsable de la diplomacia europea, Kaja Kallas, aseguró que "no es el momento de relajar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará". Por su parte, el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, definió la decisión estadounidense como una "decepción tremenda" y reclamó nuevas sanciones al considerar que el acuerdo proporciona fondos a Moscú.

Las objeciones también llegaron desde Suecia y Lituania. Según las declaraciones recogidas por Euronews, la ministra sueca Maria Malmer Stenergard señaló que "lamentaba profundamente" el pacto. El ministro lituano Kestutis Budrys sostuvo que la medida "no ayuda ni a reducir los precios de los productos petrolíferos ni a fortalecer la unidad de la comunidad transatlántica" y añadió: "No es la manera europea de actuar".

Washington denuncia una doble vara de medir

Las críticas europeas recibieron una respuesta de Trump, que recordó las compras de energía rusa efectuadas por el bloque. En un mensaje publicado en Truth Social, escribió: "La Unión Europea pagó a Rusia 250.000 millones de dólares por energía, y los medios de noticias falsas no quieren ni acercarse a esa historia".

"Tomé la decisión correcta para el pueblo estadounidense: ¡Siempre, Estados Unidos primero!"Donald Trump

El secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, también cuestionó que la UE censurara los acuerdos comerciales entre Washington y Moscú cuando países europeos siguen comprando hidrocarburos rusos. Lo expresó de esta manera:

"Desde el inicio de esta guerra, los europeos han entregado más dinero a los rusos que a los ucranianos porque no logran dejar de depender de la energía rusa. Su política energética ha fracasado y siguen financiando a Vladímir Putin. Por lo tanto, que digan que no podemos tener un respiro en los precios del diésel es completamente hipócrita"Scott Bessent

Las cifras que alimentan la controversia

En una entrevista con Vesti, Novak indicó que Rusia suministró a Europa recursos energéticos valorados en 21.300 millones de dólares durante los primeros nueve meses de 2026. También afirmó que las compras europeas de energía rusa desde 2022 suman 320.000 millones de dólares.

El comercio energético, en cifras

Cantidades y períodos reproducidos según las declaraciones recogidas en el artículo; no representan magnitudes directamente comparables.

Más de 300.000toneladas de gasóleo rusoEnvío inmediato previsto al mercado estadounidense
21.300millones de dólaresRecursos energéticos rusos suministrados a Europa en los nueve primeros meses de 2026, según Novak
320.000millones de dólaresCompras europeas de energía rusa desde 2022, según Novak

Al explicar la continuidad de esos intercambios, Novak sostuvo: "Es decir, a pesar de las restricciones impuestas por las sanciones, seguimos suministrando recursos energéticos en determinados ámbitos para los que se han establecido excepciones". Aseguró asimismo que Rusia cumple sus compromisos contractuales, aunque el peso de los envíos a la UE ha variado de manera considerable "no por culpa nuestra". Y concluyó: "Suministramos lo que quieren nuestros colegas europeos".

El responsable del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, reaccionó a los datos con estas palabras: "La asombrosa hipocresía de los burócratas de la UE que critican el acuerdo entre EE.UU. y Rusia sobre el diésel".

En otra publicación, Dmítriev afirmó que "la Unión Europea y los medios de comunicación tradicionales ocultan este hecho y tienen la osadía de criticar el acuerdo entre EE.UU. y Rusia sobre el diésel, que beneficia a los agricultores y consumidores estadounidenses, al mercado energético y al mundo entero".

El coste de la crisis energética europea

La política comunitaria de reducir sus vínculos con los hidrocarburos rusos de menor precio, junto con la imposibilidad de recibir gas directamente por Nord Stream tras las explosiones de 2022, contribuyó a la crisis energética de la UE. A ello se sumó la reciente escalada en Oriente Medio, que impulsó los precios del petróleo y del gas. El resultado, según el artículo, es un aumento de los costes para los hogares y las empresas, cierres de instalaciones industriales, despidos y un mayor debilitamiento económico.

En este escenario, algunos políticos europeos defienden recuperar las importaciones energéticas de Rusia. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, criticó la política de sanciones de Bruselas por considerarla una muestra de ingenuidad de sus dirigentes frente a la defensa de los intereses nacionales que, a su juicio, practican Trump y Putin. Advirtió además que Europa podría acabar comprando diésel estadounidense más caro que en realidad procedería de Rusia.

En Alemania también existen voces favorables a cambiar de rumbo. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) y Alternativa para Alemania (AfD) reclaman acabar con el embargo de los recursos energéticos rusos y llevar la cuestión a una votación. Tras el pacto entre Putin y Trump, la vicejefa parlamentaria de BSW, Claudia Wittig, declaró, según t-online: "Alemania también necesita un acuerdo de diésel con Rusia".