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Ilustración de una batería externa blanca con alas de avión que arde por la parte trasera y deja una estela de fuego y humo
Ilustración conceptual de los riesgos de incendio de las baterías externas a bordo de un avión.
A FONDO SEGURIDAD AÉREA

El peligro de llevar un 'powerbank' en un avión

Una batería portátil de litio puede superar los 590 °C y desencadenar un fuego difícil de controlar. Transportarla en la cabina, como exigen las normas, permite reaccionar antes, pero no hace desaparecer el riesgo.

Los 'powerbanks' se han convertido en compañeros habituales de viaje porque permiten recargar teléfonos y otros aparatos cuando no hay un enchufe cerca. Pero esa comodidad esconde un peligro: una batería de litio deteriorada, defectuosa o sometida a calor excesivo puede incendiarse dentro de un avión.

01 / El origen del riesgo

Qué sucede cuando la batería pierde el control térmico

El fenómeno se denomina descontrol térmico. Consiste en una reacción en cadena en la que el calor se acumula de manera acelerada y puede dar paso a humo, gases inflamables, llamas e incluso, en situaciones extremas, una explosión.

Las causas posibles incluyen cortocircuitos, sobrecargas, temperaturas ambientales elevadas, impactos, perforaciones y fallas de fabricación. Si una celda entra en esa reacción, puede alcanzar más de 590 °C, una temperatura capaz de prender materiales tan habituales como el papel o el cartón. La expulsión de electrolitos inflamables y gases a alta temperatura añade dificultades a la extinción.

02 / Cabina frente a bodega

Por qué el equipaje facturado no es una opción

Las reglas de seguridad para el transporte aéreo exigen que las baterías externas viajen en el equipaje de mano, nunca en el facturado. En la cabina resulta más fácil reconocer señales de alarma —olor inusual, humo o una temperatura anormal— y responder a tiempo. Dentro de la bodega, en cambio, el fuego podría no advertirse hasta haberse extendido.

The video footage of the KLM flight Business Class seat, side wall and window area that was subjected to the power bank catching fire suggests it was appropriate for the emergency return for the safety of the flight. https://t.co/FMsyd1f8WM

— FL360aero (@fl360aero), September 18, 2026

Los ensayos de la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) muestran, además, que ciertos sistemas de extinción instalados en los compartimentos de carga pueden resultar insuficientes ante un incendio de baterías de litio.

En una prueba, la reacción de una batería hizo que otras cercanas, colocadas en una caja de cartón, también se incendiaran. La magnitud de esa propagación depende de cuántas baterías haya, de sus características y de la distancia que las separe.

03 / Un riesgo que permanece

La cabina permite intervenir, pero no garantiza seguridad absoluta

Mantener el cargador portátil cerca de los pasajeros no impide por sí solo que se produzca un accidente. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha manifestado una preocupación creciente por el riesgo de incendio, en particular cuando los productos son de baja calidad, falsificados o no cuentan con pruebas que demuestren el cumplimiento de los requisitos de seguridad.

No deben subirse al avión dispositivos que estén hinchados, dañados por golpes, mojados o sobrecalentados. Lo mismo se aplica a los que presentan cables o conectores deteriorados.

A power bank caught fire in an overhead bin of a China Eastern Airlines flight from Lanzhou to Guiyang yesterday after touching down at Guiyang Longdongbao Airport. The cabin crew and passengers immediately took emergency action to contain and extinguish the flames before the airport fire services arrived at the aircraft.

— Breaking Aviation News & Videos (@aviationbrk), July 25, 2026
04 / Las restricciones

Dos baterías por pasajero y límites a su utilización

Las disposiciones reforzadas desde el 27 de marzo de 2026 fijan un máximo de dos 'powerbanks' por persona, que únicamente pueden transportarse en la cabina. Las nuevas orientaciones recogidas por la IATA prohíben recargar las baterías externas durante el vuelo y desaconsejan utilizarlas para alimentar otros dispositivos mientras se está a bordo. Cuando no se usan, deben conservarse separadas y protegidas contra cortocircuitos.

La capacidad es otro criterio determinante. Los modelos de hasta 100 vatios-hora (Wh) pueden llevarse en cabina sin un permiso especial, dentro del número autorizado. Para los de entre 100 y 160 Wh, la guía transitoria contempla la posibilidad de contar con la aprobación de la aerolínea. No obstante, la IATA señala que esa opción desaparecerá en la edición 68 de su reglamento de mercancías peligrosas, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027.

Las baterías externas de más de 160 Wh quedan excluidas del equipaje de los pasajeros.