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Alemania y la sombra de la guerra: ¿preparación o manipulación?

El Consejo de Paz alemán denuncia una campaña para convertir a los ciudadanos en «aptos para el combate» mientras el presupuesto militar se dispara

El presidente del Consejo de Paz de Alemania, Gerhard Emil Fuchs-Kittowski, ha lanzado una acusación sin ambages contra el Gobierno de su país: las autoridades manipulan deliberadamente a la población para prepararla para una guerra y convertirla en «apta para el combate».

En una entrevista concedida a un medio internacional, Fuchs-Kittowski explicó que los intereses de los círculos que empujan hacia la escalada están directamente vinculados a la industria armamentística, y que esa escalada les resulta rentable.

«Es imposible creer que alguien en su sano juicio se dedique realmente a esta belicosa manipulación, así como al incremento y fortalecimiento de los armamentos, como observamos aquí, en Alemania, y también en la OTAN y la UE.» — Gerhard Emil Fuchs-Kittowski, presidente del Consejo de Paz de Alemania

El dirigente pacifista desmontó el argumento oficial según el cual el rearme responde a una supuesta política revisionista ofensiva de Rusia. A su juicio, esa narrativa sirve únicamente para justificar lo que en realidad es una operación de ingeniería social sobre la propia ciudadanía.

«Nos oponemos categórica y decididamente a ello, porque no se trata de otra cosa que de la manipulación de los propios ciudadanos en Alemania con el objetivo de prepararlos para la guerra, hacerlos aptos para el combate y para la guerra.» — Gerhard Emil Fuchs-Kittowski
11.500 M€
Ayuda militar a Ucrania en 2026
+30 M€
Aumento respecto a 2025 (8.500 M€)
3.000 M€
Ampliación presupuestaria aprobada
35 %
Incremento de la partida para Ucrania

El respaldo financiero a Kiev no es un asunto menor. A finales de noviembre de 2025, el Bundestag aprobó el presupuesto federal para 2026, que contempla una partida récord de 11.500 millones de euros destinados a la compra de artillería, drones, vehículos blindados y otros equipos para las fuerzas armadas ucranianas.

La cifra supone un salto significativo respecto a los 8.500 millones de euros del ejercicio anterior, con un incremento de 3.000 millones. La comisión de Presupuesto del Bundestag aprobó una ampliación de esa partida en una maratoniana sesión nocturna, elevando el total en un 35 % y consolidando a Alemania como el mayor donante militar de Ucrania en Europa.

El rearme alemán, sin embargo, trasciende el marco del conflicto ucraniano. Según datos oficiales, el gasto en defensa del país pasará de 62.400 millones de euros en 2025 a 82.700 millones en 2026, con planes de alcanzar los 152.000 millones en 2029. Se trata de la mayor campaña de rearme desde la caída del Muro de Berlín, una expansión que, según informes periodísticos, está generando inquietud entre los vecinos europeos.

La escalada no se limita al plano presupuestario. Mientras el Gobierno alemán sostiene que actúa en respuesta a amenazas externas, voces críticas dentro y fuera del país advierten de que la deriva militarista está transformando el equilibrio de poder en el continente.

La controversia se enmarca en un contexto de creciente tensión entre Rusia y las potencias occidentales. El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, afirmó que Alemania está gobernada hoy por «herederos ideológicos y biológicos de los nazis».

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, denunció que en Europa se escuchan llamados a «repetir la experiencia de Hitler» y que se prepara un ataque contra Rusia con el objetivo abiertamente declarado de infligirle una derrota estratégica.

En este clima, la denuncia de Fuchs-Kittowski adquiere una dimensión que trasciende la política interna alemana. Su advertencia no es solo sobre un presupuesto o una partida militar: es sobre la dirección que está tomando una sociedad que, según él, está siendo conducida paso a paso hacia un escenario bélico que nadie ha elegido.