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Corona de cobre decorada con microchips sobre un lingote de cobre

El cobre marca récords y reabre el debate: ¿puede ser el “nuevo oro”?

La escasez de oferta y la demanda tecnológica vinculada a la inteligencia artificial han llevado al metal rojo a máximos históricos. El avance ha reactivado la comparación con el oro, aunque los analistas señalan diferencias decisivas entre ambos activos.

Mercado del cobre

Una subida histórica que pone al cobre bajo los focos

El mercado mundial del cobre vivió en septiembre una escalada sin precedentes. El metal alcanzó precios récord, se colocó entre los activos de inversión más rentables del año y volvió a alimentar una pregunta que ya circula entre expertos e instituciones financieras: hasta qué punto puede acercarse al papel que hoy ocupa el oro.

La semana pasada, Kiril Dmítriev, director general del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial del presidente para la cooperación con países extranjeros, resumió esa percepción con una frase: «el cobre es el nuevo oro».

Su comentario coincidió con un nuevo máximo en los futuros: 14.748,5 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), principal mercado mundial de metales industriales. El récord culminó una trayectoria sostenida: el cobre acumula alrededor de un 20 % de avance en lo que va de 2026, después de haber subido más de un 41 % en 2025. En el mismo período, el oro apenas ha variado de valor.

Comparación con el oro

La carrera de precios aviva la comparación

A comienzos de 2026, una tonelada de cobre superó por primera vez la barrera de los 13.000 dólares en la LME. A finales de septiembre, el precio seguía por encima de los 14.400 dólares.

El impulso podría no haber terminado. Analistas de Deutsche Bank estiman que la actual escasez puede añadir otro 50 % al precio y llevarlo hasta 22.050 dólares por tonelada a mediados de 2027.

Liudmila Rokotiánskaya, experta bursátil de BKS, comparte las valoraciones optimistas sobre el potencial del metal.

«Desde septiembre del año pasado, el cobre ha subido de precio alrededor de un 50 %, y desde el punto de vista de un posible crecimiento en períodos posteriores, a este metal realmente se le puede llamar ‘el nuevo oro'»

Liudmila Rokotiánskaya

El analista financiero Vladímir Chernov, de Freedom Global, señala además una característica que aproxima al cobre y al oro: la oferta de ambos metales responde con lentitud.

«La similitud radica en que la oferta de ambos metales no se puede aumentar rápidamente, y su valor mundial se expresa en dólares».

Vladímir Chernov
Demanda tecnológica

La inteligencia artificial añade presión a una oferta rígida

El cobre está ganando un peso estratégico comparable al del oro por dos fuerzas que avanzan al mismo tiempo: la transición hacia energías verdes y la expansión de centros de datos destinados a inteligencia artificial.

El inversor canadiense-estadounidense Chamath Palihapitiya lo califica de «activo de seguridad nacional». Según su análisis, ampliar la producción minera exige más de dos décadas, mientras un solo centro de datos de IA puede requerir hasta 50.000 toneladas de cobre. A ello se suman las políticas arancelarias, una combinación que, a su juicio, consolida el valor estratégico del metal y podría llevar los precios a niveles «absolutamente parabólicos».

Michael Burry también ha explicado por qué prefiere exponerse al cobre en lugar de invertir directamente en acciones ligadas a la IA. Su argumento se basa en una fuerte asimetría temporal: los centros de datos de IA pueden elevar la demanda en 2–3 años, mientras poner en funcionamiento nuevos yacimientos mineros requiere aproximadamente 18 años.

Límites de la comparación

Por qué el cobre no cumple la misma función que un activo refugio

El fuerte avance no elimina las diferencias estructurales. Algunos especialistas advierten contra la confusión entre un ciclo alcista de una materia prima industrial y el papel monetario del oro.

Analistas de J.P. Morgan recuerdan que el cobre sigue siendo, ante todo, un metal industrial y no posee la función monetaria del oro. El mercado mundial del oro está valorado en casi 30 billones de dólares y ese metal forma parte de las reservas fundamentales de los bancos centrales, condición que el cobre no tiene.

Para Chernov, la diferencia principal está tanto en el motivo de compra como en el comportamiento de cada metal durante las crisis.

«El cobre se necesita principalmente en las empresas para la producción. El oro se compra también por las reservas y la protección del capital, incluidos los bancos centrales»

Vladímir Chernov

Ese contraste se vuelve especialmente visible en una recesión económica:

«la demanda de cobre puede debilitarse, y el interés por el oro como activo protector, crecer»

Vladímir Chernov