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Ilustración de Donald Trump y Xi Jinping ante un maletín con símbolos de comercio, tecnología, tierras raras y Taiwán
EE.UU. · China

Trump y Xi ganan tiempo, pero dejan sin resolver los grandes temas de su cumbre

Washington y Pekín ampliaron su tregua comercial por solo dos meses. Aranceles, compras agrícolas, tierras raras, controles tecnológicos, Taiwán e inteligencia artificial continúan en el centro de las diferencias.

24 de septiembre de 2026Lectura: 5 min

Donald Trump recibió a Xi Jinping en la Casa Blanca en una visita de Estado marcada por una puesta en escena cuidadosamente preparada y por conversaciones sobre comercio, inteligencia artificial y la rivalidad estratégica entre las dos mayores economías del mundo. El encuentro permitió mantener abierta la negociación, pero no cerró las cuestiones centrales que siguen separando a Washington y Pekín.

01. Una tregua comercial más larga, no un acuerdo definitivo

El resultado más concreto fue la extensión por dos meses de la tregua comercial que debía expirar en noviembre. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, explicó que la prórroga dará a ambas partes más tiempo para ver qué podemos hacer en el plano económico.

La decisión evita por ahora una nueva escalada, pero desplaza hacia otra ronda los asuntos de fondo: los aranceles, las compras chinas de productos estadounidenses, el suministro de tierras raras y las restricciones tecnológicas.

Bessent señaló además que Pekín estaba cumpliendo el compromiso previo de adquirir 25 millones de toneladas de soja, aunque seguía por detrás de la promesa de comprar 17.000 millones USD en otros productos agrícolas. Funcionarios estadounidenses también indicaron que las entregas de tierras raras no alcanzaban lo previsto.

Para las empresas, esto prolonga un escenario conocido: los aranceles permanecen más bajos de momento, pero las decisiones continúan dependiendo de un marco político que puede volver a cambiar.

02. Taiwán sigue siendo uno de los puntos más sensibles

Xi volvió a plantear directamente la cuestión de Taiwán. Según la posición oficial difundida por Pekín, China espera que Estados Unidos aborde la cuestión con prudencia y siente así una base sólida para la cooperación estratégica bilateral.

“Se espera que la parte estadounidense se adhiera a la posición correcta de oponerse a la ‘independencia de Taiwan’ y aborde la cuestión de Taiwan con prudencia, a fin de sentar una base sólida para la cooperación estratégica entre China y EE.UU. y para el desarrollo de la relación bilateral”.

Esa formulación va más lejos que la postura tradicional de Washington, que declara que no “apoya” la independencia taiwanesa. Tras el encuentro no aparecieron señales de que la Administración Trump fuera a modificar públicamente ese lenguaje.

03. La rivalidad estratégica permanece intacta

Xi volvió a recurrir a la llamada “trampa de Tucídides”, la teoría según la cual la competencia entre una potencia emergente y otra establecida puede terminar en guerra. El presidente chino sostuvo que ese riesgo puede superarse.

Su mensaje fue que los dos países tienen más que ganar con la cooperación que con la confrontación. También pidió un diálogo militar regular y mecanismos más sólidos de comunicación y prevención de crisis.

Trump, por su parte, recurrió a la historia compartida entre ambos países y recordó su alianza contra Japón durante la Segunda Guerra Mundial como ejemplo de lo que podrían conseguir si trabajan sobre intereses comunes.

04. La inteligencia artificial expone enfoques distintos

La IA fue otro de los asuntos que mostró diferencias. Trump ha defendido que debería hablarse de “superinteligencia” y expresó en redes sociales su preferencia por dejar el desarrollo del sector sin nuevas salvaguardas regulatorias, recurriendo antes al Departamento de Justicia que a nuevas normas. También aseguró que China compartía esa visión.

Xi presentó un enfoque diferente y defendió una gestión activa del desarrollo tecnológico por parte de las dos potencias líderes en este ámbito.

“Tenemos la capacidad y la responsabilidad de desarrollar y encauzar la inteligencia artificial para el bien común, y de garantizar que su evolución permanezca siempre bajo control humano y al servicio del bienestar de la población”.

La relevancia del tema quedó reflejada también en la cena de Estado organizada por Trump, a la que estaba prevista la asistencia de figuras destacadas del sector tecnológico como Sundar Pichai, Sam Altman y Jensen Huang.

05. Mucha ceremonia y pocos avances de fondo

La visita ofreció a Trump la oportunidad de exhibir una Washington remodelada a su gusto. Meses antes, Xi había recibido al presidente estadounidense en Pekín con un recorrido por un templo de la dinastía Ming y un jardín amurallado rara vez abierto a extranjeros. En Washington, la respuesta fue una puesta en escena de estilo muy distinto.

Tropas con pelucas y tricornios marcharon en formación en una Rosaleda rediseñada, mientras aviones de combate y bombarderos sobrevolaban las ceremonias celebradas durante dos días.

Cuando la prensa fue llamada a seguir a los dos mandatarios, una de las escenas más visibles no estuvo relacionada con una negociación, sino con una visita al helicóptero Marine One y al rediseñado Jardín Sur de la Casa Blanca, donde se instaló un amplio helipuerto con el sello presidencial.

“Le encanta el buen granito”, comentó Trump sobre Xi. “Una gran reunión”.

El tono cordial y la escenografía sirvieron para mostrar estabilidad política entre ambos gobiernos, pero no alteraron el dato central de la cumbre: las principales disputas comerciales, tecnológicas y estratégicas siguen abiertas.

La reunión permitió aplazar una posible nueva escalada y mantener abiertos los canales de negociación. Sin embargo, el acuerdo alcanzado fue temporal y las diferencias estructurales sobre comercio, tecnología, Taiwán e inteligencia artificial quedaron pendientes para futuras conversaciones.