El giro inesperado: los dos gigantes latinoamericanos que dominan la fabricación electrónica

México y Brasil se han consolidado como los dos países que más productos electrónicos fabrican en Latinoamérica, dentro de un mercado estratégico que a nivel global está dominado por Asia y Estados Unidos. Así lo reveló un análisis basado en datos del informe "The Age of Power" (La era del poder), elaborado por la consultora energética británica Ember.

El documento señala que China domina la industria del hardware digital a escala mundial, al representar el 58,8% de la fabricación de teléfonos inteligentes, computadoras, pantallas, placas de circuitos impresos y otros componentes electrónicos.

México aparece en la novena posición del listado, concentrando el 1,2% de la capacidad mundial de fabricación de hardware digital, por encima incluso de países como Alemania y Singapur, que representan el 0,7% cada uno.

Diana Becerra Peña, profesora del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara, explicó que el posicionamiento de México entre los diez países que más participan en esta industria se debe a "décadas de especialización industrial y competitividad operativa", impulsadas por el tratado de libre comercio que el país comparte con Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC.

Brasil, por su parte, ocupa el lugar número 13 del listado, ya que produce el 0,4% de los equipos de tecnología que se comercian en todo el mundo, un nivel que el consultor brasileño Vivaldo José Breternitz consideró "pequeño". En criterio del especialista, la pérdida de relevancia del gigante suramericano se explica por el proceso de desindustrialización que hubo en los últimos años, lo que habría mermado la capacidad de desarrollar componentes más sofisticados.

Participación en la fabricación mundial de hardware digital

China
58,8%
Taiwán
10,2%
Corea del Sur
6,7%
Japón
4,8%
India
3,8%
Vietnam
3,6%
EE.UU.
2,9%
Tailandia
1,3%
México
1,2%
Brasil
0,4%
Israel
0,3%
Indonesia
0,3%
Irlanda
0,2%

Datos según el informe "The Age of Power" de Ember, citado por Visual Capitalist.

México, un eslabón clave

En la novena posición del listado aparece México, que concentra el 1,2% de la capacidad mundial de fabricación de hardware digital, por encima de Alemania y Singapur, con 0,7% cada uno, y Malasia, con 0,6%, según Visual Capitalist.

"El posicionamiento de México en el top 10 mundial de capacidad de producción de hardware digital es resultado de décadas de especialización industrial y competitividad operativa", dijo a Bloomberg Línea la profesora Diana Becerra Peña, del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara.

Bajo el amparo del T-MEC, explicó, México ha transitado de la maquila tradicional a la consolidación de hubs de manufactura avanzada en estados como Jalisco, Baja California, Chihuahua y Nuevo León.

Actualmente, México es un eslabón relevante en la producción de electrónica automotriz, servidores, equipos de telecomunicaciones y dispositivos médicos, sostenido por una mano de obra técnica calificada y costos de producción competitivos frente a Asia.

"El verdadero catalizador de este protagonismo reciente es el nearshoring, impulsado por el desacoplamiento geopolítico entre Estados Unidos y China y la urgencia de construir cadenas de suministro más resilientes", manifestó Becerra Peña.

"La contigüidad geográfica con el mercado norteamericano permite a las multinacionales reducir los tiempos de tránsito logístico de semanas a días y mitigar riesgos de disrupción en los flujos comerciales", anotó.

La académica de la Universidad de Guadalajara dijo que esta reconfiguración ha convertido a México en un destino para la relocalización de inversiones electrónicas, integrándose en el ecosistema industrial de Norteamérica y atrayendo "flujos récord" de Inversión Extranjera Directa (IED) en el segmento de tecnología e intermediación industrial.

Sin embargo, "desde la perspectiva de la hacienda pública y el desarrollo sectorial, el desafío central para México va más allá de la captación de capitales, también se trata de traducir esta bonanza en valor agregado nacional y sostenibilidad fiscal".

Para avanzar hacia etapas de mayor complejidad, como el diseño de componentes y la fabricación de semiconductores, manifestó que el Estado mexicano debe implementar una política fiscal estratégica que otorgue certeza jurídica, incentivos tributarios eficientes a la innovación y, sobre todo, una inversión pública focalizada en infraestructura crítica, como energía limpia, agua y logística.

Sin un espacio fiscal sólido que fortalezca el ecosistema de proveedores locales y la infraestructura pública, el impacto del nearshoring corre el riesgo de convertirse en una oportunidad coyuntural en lugar de un motor estructural de desarrollo, advirtió.

Brasil y su potencial en la manufactura

Además de México, Brasil también destaca como uno de los principales actores de América Latina en la fabricación de productos electrónicos.

La mayor economía de la región ocupa el puesto 13 a nivel mundial, con una contribución de 0,4% a la capacidad global.

Israel e Indonesia concentran cada uno el 0,3% de la fabricación mundial, mientras Irlanda representa el 0,2%.

Vivaldo José Breternitz, consultor en tecnología y negocios en Brasil, señala que, pese al potencial del país, "su participación en la producción global de equipos de tecnología de la información es pequeña".

A diferencia de las economías asiáticas, considera que Brasil no logró acompañar este proceso con la misma intensidad.

"Parte de la explicación está en el proceso de desindustrialización que el país enfrenta desde hace años", expresó el profesor de la Universidad Paulista. "Cuando la industria pierde espacio, no desaparecen únicamente las fábricas. También se pierden proveedores, conocimiento acumulado, empleos calificados y capacidad para desarrollar localmente productos y componentes más sofisticados".

Otro factor relevante es la inversión en investigación y desarrollo.

De acuerdo con el académico, la tecnología no se construye únicamente mediante la importación de equipos o el ensamblaje de productos desarrollados en otros países.

También requiere generar conocimiento propio, formar investigadores y crear condiciones para que las empresas conviertan ese conocimiento en productos y procesos.

En este punto, dice que Brasil enfrenta una dificultad adicional: la formación de mano de obra.

"Una industria tecnológica competitiva depende de ingenieros, programadores, investigadores, técnicos y profesionales con una sólida formación en matemáticas y ciencias. Los resultados de Brasil en evaluaciones internacionales de educación, como PISA, muestran que esta deficiencia no se corregirá rápidamente", apuntó Breternitz.

El entorno económico también influye.

Las inversiones en tecnología e industria suelen requerir grandes cantidades de capital y largos plazos de maduración.

Las tasas de interés elevadas, como las de Brasil, reducen el atractivo de estos proyectos frente a alternativas financieras de menor riesgo, mientras que la inseguridad jurídica y la inestabilidad de las reglas pueden aumentar la cautela de las empresas al tomar decisiones de inversión, remató el académico.

El desafío para América Latina va más allá de escalar posiciones en un ranking: implica construir una presencia relevante en una cadena cada vez más estratégica para la economía mundial.