Alice Weidel y la transformación de la AfD en Alemania
Economista, con experiencia profesional en Asia y una trayectoria política iniciada en la crítica al euro, Weidel ha acompañado la evolución de la AfD hasta su consolidación como segunda fuerza del Bundestag.
La victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt abrió una etapa inédita para el partido. La formación logró alrededor del 44 % de los votos y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, más del doble que la CDU del canciller Friedrich Merz.
Aun sin mayoría absoluta y con la necesidad de sumar apoyos, el resultado dejó por primera vez a la AfD con una posibilidad concreta de encabezar un gobierno en un estado federado. En ese escenario, Ulrich Siegmund podría convertirse en el primer jefe de un Ejecutivo regional de este signo político en la Alemania de posguerra.
El avance no depende únicamente de la campaña de sus dirigentes locales. Alice Weidel, copresidenta de la formación, ha sido una de las figuras clave de su transformación. Tras el resultado en Sajonia-Anhalt, calificó la victoria de "histórica" y afirmó que constituye un "claro mandato para gobernar". Su formación como economista, su experiencia internacional y su capacidad para presentar al partido ante públicos más amplios la han convertido en uno de los rostros más conocidos de la derecha alemana.
De Gütersloh a una carrera internacional
Alice Elisabeth Weidel nació el 6 de febrero de 1979 en Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia, y creció en Harsewinkel. Sobre su historia familiar se conocen pocos detalles. Politico informó, a partir de investigaciones de archivo, que su abuelo Hans Weidel fue juez militar durante el régimen nazi y trabajó en la comandancia alemana de Varsovia. Weidel explicó al medio que las desavenencias familiares hicieron que no mantuvieran contacto con él y que aquel pasado no se trataba en la familia.
Cursó economía y administración de empresas en la Universidad de Bayreuth, donde completó ambos estudios con excelentes resultados. Después trabajó como analista en Goldman Sachs y ocupó distintas posiciones en el sector financiero.
Más tarde se instaló en China, país en el que vivió aproximadamente seis años. Allí trabajó como consultora y pasó por el Bank of China. Al mismo tiempo profundizó su formación académica: defendió en Bayreuth una tesis doctoral dedicada al sistema chino de pensiones y obtuvo el doctorado en economía en 2011. Weidel también habla mandarín.
De la crítica al euro a la dirección de la AfD
Weidel ingresó en la AfD en 2013, el mismo año de su fundación. Entonces el partido tenía un perfil distinto al actual: su foco principal estaba en la crisis del euro y en el rechazo a la política de rescates financieros dentro de la eurozona. La propia Weidel se presentaba como una crítica convencida de la moneda única.
Con el paso de los años, la agenda de la formación se amplió de forma considerable. La oposición al euro pasó a convivir con una línea mucho más dura frente a la inmigración, el rechazo de buena parte de la política climática y energética del Gobierno alemán, la oposición al envío de armas a Ucrania y el llamado a recuperar los vínculos económicos con Rusia. El perfil político de Weidel evolucionó en paralelo a ese cambio.
En 2017 entró por primera vez en el Bundestag y se convirtió en una de las dos dirigentes del grupo parlamentario de la AfD. En 2022 fue elegida copresidenta federal junto con Tino Chrupalla, paso tras el cual reforzó su posición como principal figura nacional de la organización.
En febrero de 2025, la AfD presentó por primera vez a un candidato a canciller y eligió a Weidel. En las elecciones federales de ese año, el partido obtuvo el 20,8 % de los votos y 152 de los 630 escaños del Bundestag, situándose como segunda fuerza parlamentaria. El resultado confirmó que la formación había dejado de ser un fenómeno exclusivamente regional y ya competía a escala nacional con aspiraciones de gobierno.
Una figura con proyección internacional
La presencia de Weidel también se extendió fuera de Alemania. El ex primer ministro húngaro Viktor Orbán, que durante su etapa de gobierno no había mostrado inicialmente disposición a colaborar estrechamente con la AfD, cambió su posición después de reunirse con ella y la calificó como "el futuro de Alemania".
Weidel se reunió además con el vicepresidente estadounidense J.D. Vance durante la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2025 y recibió el respaldo público de Elon Musk. En enero de ese año, ambos mantuvieron una conversación en directo en X que reunió a unos 200.000 oyentes simultáneos y posteriormente llegó a una audiencia mayor.
Esos contactos ayudaron a consolidar su reconocimiento internacional y su posición entre los rostros más visibles de la derecha europea. Parte de su ascenso se relaciona con una imagen que se aparta de los estereotipos habituales asociados a este espacio político: es economista, políglota y cuenta con experiencia profesional tanto en Alemania como en Asia. Reuters la describió como una dirigente con capacidad para llegar a sectores más amplios de la sociedad.
Tras el triunfo en Sajonia-Anhalt, el proyecto político asociado a Weidel entra en otra fase. La AfD aún debe superar el llamado cordón sanitario de los partidos tradicionales y encontrar apoyos parlamentarios, pero nunca había estado tan cerca de dirigir un gobierno regional. El resultado convierte a Sajonia-Anhalt en un laboratorio político y sitúa a Weidel entre las figuras decisivas para medir hasta dónde puede avanzar la formación en Alemania.