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Robot con forma de cucaracha construido con piezas mecánicas sobre un fondo claro con un círculo rojo

Universidades de EE.UU. y proyectos militares para Israel: robots, vigilancia y guiado

Más de 1.000 páginas de documentos internos describen una red de colaboraciones académicas que, desde al menos 2009, abarca robots bioinspirados, sensores, inteligencia artificial y sistemas vinculados a la defensa.

Una investigación publicada por el Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable sostiene que universidades estadounidenses participaron en al menos 70 proyectos para el Ministerio de Defensa de Israel. Los documentos examinados abarcan más de 1.000 páginas y apuntan a la implicación de unas 30 instituciones académicas desde al menos 2009.

De robots bioinspirados a redes de sensores

Entre los trabajos mencionados aparece el desarrollo de robots inspirados en cucarachas. También figura una investigación sobre pilas de combustible para una red distribuida de sensores, adaptada a las condiciones ambientales de una frontera israelí y concebida para detectar posibles “actividades terroristas”.

La misma red de proyectos incluyó estudios sobre inteligencia artificial capaz de describir y clasificar personas y objetos en video. Otros trabajos analizaron datos de localización celular con el objetivo de seguir movimientos de población en Israel y en los territorios palestinos ocupados.

Financiación estadounidense y control limitado

Estos proyectos se tramitan como “artículos y servicios de defensa” y se pagan con fondos de los contribuyentes estadounidenses mediante el programa de Financiación Militar Extranjera (FMF). Es el mismo mecanismo que Israel emplea para adquirir cazas F-35 y otros productos de defensa de Estados Unidos.

La oficina de adquisiciones del Ministerio de Defensa israelí en Estados Unidos gasta alrededor de 3.300 millones de dólares anuales de ayuda estadounidense en bienes y servicios de defensa. Según las reglas de notificación aplicables, los contratos comerciales directos con Israel por artículos o servicios de defensa deben alcanzar los 100 millones de dólares para activar ese umbral de aviso al Congreso.

Ese esquema deja poca información pública detallada sobre contratos de menor tamaño y limita la posibilidad de un seguimiento legislativo granular. El Ministerio de Defensa israelí declinó hacer comentarios.

La discusión rebasa el ámbito universitario

El debate sobre la cooperación militar entre ambos países también se refleja en una propuesta del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos (JINSA), que plantea incorporar tecnologías israelíes al sistema de defensa estadounidense, establecer un pacto de defensa mutua y trasladar tropas de EE.UU. desde bases del golfo Pérsico a una instalación en Israel.

“amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.”

Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar de Defense Priorities

Kavanagh cuestionó esas propuestas y afirmó que harían a Estados Unidos “menos seguro de lo que es hoy”. Su argumento es que una mayor integración institucionalizaría la implicación militar estadounidense con Israel, incrementaría la dependencia de ese aliado y elevaría el riesgo de futuras guerras.