En el corazón del hemisferio occidental de Marte se alza una estructura que desafía la escala terrestre. El Monte Olimpo (Olympus Mons) no es un pico común; es un volcán en escudo cuya altitud máxima alcanza los 21,9 kilómetros, una cifra que deja en evidencia al Everest, la montaña más alta de la Tierra, que se eleva a 8.849 metros sobre el nivel del mar.

La diferencia es abismal: el volcán marciano es aproximadamente 2,5 veces más alto que el techo del mundo. Según datos publicados en la revista científica Nature, las dimensiones del Monte Olimpo son tan vastas que su base abarca un área de unos 600 kilómetros de diámetro, una extensión similar a la superficie de países como España.

Comparativa de alturas
21,9 km
Monte Olimpo
8,8 km
Monte Everest

A diferencia de los volcanes terrestres, el Olimpo no presenta un pico agudo, sino una cima aplanada caldeada por una depresión central llamada caldera. La estructura está compuesta por capas de lava solidificada que, a lo largo de miles de millones de años, han moldeado sus laderas. Los expertos sugieren que su extraordinaria altura se debe a la baja actividad tectónica de Marte.

En los últimos años, las misiones de exploración mediante satélites han proporcionado imágenes de alta resolución, permitiendo a los científicos realizar mediciones precisas. Los análisis indican que las laderas del volcán presentan pendientes muy suaves, con una inclinación media de solo 5 grados, lo que explicaría su enorme radio de dispersión en comparación con otras montañas.

El estudio de este coloso no solo alimenta la curiosidad astronómica, sino que ofrece pistas vitales sobre la historia geológica y climática del planeta rojo, sugiriendo un pasado mucho más volcánico y dinámico de lo que se creía. La evidencia apunta a que la última actividad eruptiva pudo haber ocurrido hace aproximadamente 2 millones de años, un lapso relativamente reciente en la escala geológica marciana.

Mientras tanto, en la Tierra, la exploración de estos gigantes se realiza únicamente a través de sondas y telescopios orbitales. Los datos recogidos, citados en el portal oficial de la NASA, confirman que, si bien el Everest es la cima más accesible para los humanos, el Monte Olimpo sigue siendo, en términos absolutos, la montaña más monumental de todo el sistema solar.