Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han perdido al menos 45 drones MQ-9 Reaper durante la guerra contra Irán, una cifra equivalente a cerca del 25 % de la flota militar que existía antes del inicio de las hostilidades, según The Washington Post, que atribuye la información a tres funcionarios estadounidenses.
Estos aparatos se emplean tanto en misiones de vigilancia como en ataques selectivos. Su precio varía de acuerdo con los sensores y el armamento instalados: cada unidad puede costar entre 30 y 50 millones de dólares. Por esa razón, el valor potencial de los Reaper perdidos supera los 1.300 millones de dólares.
Un cuarto funcionario señaló que no todas las aeronaves fueron derribadas. Un número no especificado terminó estrellándose después de que sus operadores perdieran el enlace de comunicaciones con los drones.
La flota y las pérdidas, en cifras
Una flota que ya venía reduciéndose
De acuerdo con datos presupuestarios públicos y con declaraciones de las propias Fuerzas Armadas, antes del 28 de febrero —fecha en la que Estados Unidos e Israel iniciaron su ofensiva contra Irán— el inventario militar estadounidense reunía unos 185 Reaper: 165 en la Fuerza Aérea y 20 en el Cuerpo de Marines.
Hasta ese momento, ninguno de los aparatos de los Marines se había perdido, según indicó el teniente coronel Joshua Benson. En mayo, el teniente general de la Fuerza Aérea David Tabor declaró ante el Senado que el total restante había bajado a unos 135 drones.
La presión no se limita a los drones
El Pentágono ha rechazado de forma reiterada los reportes sobre un agotamiento de sus reservas de armamento. Al mismo tiempo, la Administración del presidente Donald Trump ha pedido al Congreso 67.000 millones de dólares adicionales para cubrir los costos de la guerra y reponer el arsenal.
Incluso con una nueva inyección de fondos, la reconstrucción de las existencias consumidas durante el conflicto con Irán y por los envíos de armas a Ucrania podría prolongarse durante años.
Teherán, por su parte, ha reivindicado públicamente el derribo de varios drones y ha difundido videos e imágenes de vehículos no tripulados destruidos.
A comienzos de agosto, Reuters informó que Estados Unidos habría utilizado “prácticamente todas” sus reservas de misiles de precisión de largo alcance durante el conflicto de casi seis meses. En particular, el Ejército estadounidense habría consumido gran parte de sus existencias de armas tierra-tierra, entre ellas los sistemas ATACMS y los misiles PrSM.
