Una de las figuras más influyentes de la política internacional habría cumplido este 13 de agosto 100 años. Fidel Alejandro Castro Ruz nació en 1926 en Birán, Cuba, y murió en La Habana el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años.
Reconocido también como el máximo líder de la Revolución Cubana, Castro dejó un legado asociado a la lucha de clases, la defensa de la soberanía latinoamericana y caribeña y la dignidad de sus pueblos. Durante décadas llamó a no temer y a resistir la injerencia de los distintos gobiernos de EE.UU., país al que solía definir como el "imperio" y al que consideraba un adversario histórico de América Latina desde los tiempos de Simón Bolívar.
Casi una década después de su muerte, su discurso antiimperialista, su doctrina revolucionaria, su defensa de la independencia cubana y sus esfuerzos por mantener el modelo político y social de la isla siguen formando parte del debate regional. A ello se suman los casi 700 planes magnicidas y sediciosos atribuidos a la CIA que, según el material original, buscaban acabar con su vida.
Su fallecimiento fue celebrado por sus detractores, especialmente en Miami, pero también provocó homenajes y reacciones en numerosos países. En distintas regiones se recordó la solidaridad internacional cubana, incluidas sus brigadas médicas, así como la proyección de sus ideas revolucionarias, sociales y humanitarias y los logros de los deportistas de la isla en competencias internacionales.
Fidel compartió protagonismo histórico con otras figuras decisivas de la Revolución Cubana, entre ellas Raúl Castro y Ernesto 'Che' Guevara. Junto a sus compañeros guerrilleros derrotó el 1 de enero de 1959 a la dictadura de Fulgencio Batista, entonces aliado clave de EE.UU. Gobernó Cuba como primer ministro y presidente entre 1959 y 2008. En 2006 anunció su retirada del poder y, en 2008, la Asamblea Nacional del Poder Popular eligió a Raúl Castro como presidente del país.
¿Quién era Fidel antes de convertirse en comandante?
Su padre, Ángel Castro, era originario de Galicia y había emigrado desde España en busca de un futuro mejor. Su madre, Lina Ruz González, provenía de una familia campesina de la provincia cubana de Pinar del Río. Fidel se graduó en la Universidad de La Habana como Doctor en Derecho en 1950 y desde entonces se inclinó por los ideales de izquierda, la igualdad y las reivindicaciones sociales.
Antes de entrar a la universidad llegó a probar suerte en la actuación. Tras obtener su título abrió un bufete de abogados en La Habana y se especializó en defender gratuitamente a personas pobres. Desde allí comenzó su enfrentamiento con la corrupción gubernamental, una etapa que precedió a su liderazgo en la Revolución Cubana.
Uno de los primeros episodios decisivos de su actividad política fue su participación en movimientos revolucionarios, entre ellos la sublevación de 1947 contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana. En 1953 encabezó el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, en un primer levantamiento armado contra Batista.
La acción no alcanzó sus objetivos militares, pero durante el juicio Fidel convirtió su propia defensa en un acto político y pronunció una frase que quedaría asociada a su figura:
"La historia me absolverá"
Fue condenado a 15 años de cárcel y amnistiado en 1955. Después emigró a México, donde organizó un destacamento revolucionario para continuar la lucha contra la dictadura.
Al considerar que una insurrección urbana tenía pocas posibilidades de éxito, optó por desarrollar una guerrilla rural en la sierra Maestra, la región montañosa del este cubano. A finales de 1956 desembarcó allí desde el yate Granma con un contingente de solo 80 hombres. Entre ellos estaban Camilo Cienfuegos, Raúl Castro y el médico argentino Ernesto 'Che' Guevara, a quien Fidel había conocido en México.
El grupo sufrió graves bajas poco después y quedó reducido a 12 integrantes. Esos 12 hombres se enfrentaron a un ejército regular de 30.000 efectivos. La guerra de guerrillas creció de forma paulatina hasta transformarse en una lucha contra la dictadura que culminó con el triunfo revolucionario de 1959. En la noche del 1 de enero, Batista huyó a República Dominicana, donde fue recibido por Trujillo.
Tras la victoria, el nuevo Gobierno inició las transformaciones prometidas. La reforma agraria de 1959 expropió grandes haciendas para entregar medios de vida a campesinos pobres y, en 1960, llegó la nacionalización de bienes pertenecientes a compañías estadounidenses en la isla.
Las represalias no tardaron. El 15 de abril de 1961, ocho aviones de la Fuerza Aérea de EE.UU. bombardearon distintos puntos del territorio cubano, incluida La Habana.
Una figura de influencia regional
Al día siguiente, durante el funeral de las víctimas del ataque, Castro proclamó el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana. En la madrugada del 17 de abril desembarcaron en bahía de Cochinos cerca de 1.500 exiliados cubanos de la llamada 'Brigada 2506', financiados, armados y preparados por la CIA.
El ejército revolucionario derrotó a los contrarrevolucionarios, a quienes en Cuba se denominaba "gusanos". El enfrentamiento entre Washington y La Habana continuó durante las décadas siguientes mediante sanciones y el bloqueo económico y comercial, una política que el Gobierno cubano ha calificado como "el genocidio más largo de la historia".
La postura de resistencia que Fidel defendió y que fue asumida por sectores de la sociedad cubana también quedó reflejada en expresiones culturales, entre ellas 'El Necio', de Silvio Rodríguez. Con el tiempo, su imagen se convirtió para sus simpatizantes en un símbolo de oposición a la injerencia estadounidense.
Castro también tuvo un papel en los esfuerzos de paz en Colombia, influyó en Hugo Chávez y en la Revolución Bolivariana de Venezuela, y se convirtió en una referencia para fuerzas de izquierda de América Latina y el Caribe que reivindicaban la autodeterminación regional.
El periodista y biógrafo Ignacio Ramonet describió así uno de los rasgos del dirigente cubano:
"Fidel era una personalidad muy singular, indiscutiblemente alguien diferente de las demás personas"
Ramonet explicó que destacaba, en primer lugar, "por su capacidad de querer saber". Añadió: "Era un hombre con una gran curiosidad" y estaba "constantemente haciendo preguntas".
También subrayó "su capacidad de análisis" y "su capacidad de proyección estratégica". En sus palabras: "Era un estratega brillantísimo (...) era espectacular ver cómo él tenía la capacidad para ver los diferentes problemas, cómo había que resolverlos", aunque al mismo tiempo fue "un hombre con mucho humor, un hombre muy sencillo siempre, nunca pretencioso".
Su influencia llegó igualmente al deporte. Diego Armando Maradona llegó a considerarlo como un segundo padre y, en 2005, lo entrevistó en su programa de televisión 'La noche del 10'.