Un implante para devolver parte de la visión perdida

Max Hodak, cofundador y expresidente de Neuralink, avanza en la conexión entre tecnología y cerebro mediante un implante que ya se emplea en pacientes para restaurar parcialmente la visión.

Su nueva empresa, Science Corporation, anunció el lanzamiento comercial de PRIMA en Europa. El dispositivo está dirigido a personas con una fase avanzada de degeneración macular, una enfermedad habitual entre los adultos mayores que destruye la visión central y puede impedir tanto la lectura como el reconocimiento de rostros.

Cómo funciona el sistema PRIMA

La tecnología combina una placa electrónica muy fina, situada debajo de la zona deteriorada de la retina, con unas gafas especialmente diseñadas para trabajar con el implante.

Las gafas proyectan luz sobre la pequeña placa. A continuación, el implante convierte esa luz en señales eléctricas y las dirige hacia las células nerviosas del ojo. Gracias a este proceso, los pacientes pueden volver a distinguir letras, números y palabras.

Los datos centrales de la nueva tecnología

Cifras del material original

38 participantes formaron parte del estudio publicado en New England Journal of Medicine.
8 de 10 recuperaron la capacidad de leer, según los resultados citados.
2027 es el año en que la empresa espera comenzar las pruebas humanas de un neuroimplante más avanzado.

Resultados observados en los pacientes

En un estudio publicado en New England Journal of Medicine con 38 participantes, ocho de cada diez volvieron a leer. En promedio, los pacientes también avanzaron varios niveles en las pruebas de agudeza visual.

La base de un futuro neuroimplante "biológico‑electrónico" más avanzado que espera comenzar a probar en humanos en 2027.

Science Corporation

Europa abre la etapa comercial

Science Corporation sostiene que PRIMA es el primer dispositivo de este tipo autorizado en Europa para recuperar una visión detallada. Al mismo tiempo, la compañía afirma que trabaja con las autoridades estadounidenses para conseguir la aprobación del sistema en ese país.

La tecnología actual también sirve, según la empresa, como base para el siguiente desarrollo: un neuroimplante "biológico‑electrónico" más avanzado cuyas primeras pruebas en seres humanos están previstas para 2027.