Globo rojo brillante con forma de corazón anatómico y una expresión sonriente sobre un fondo rojo

Cardiología · Caso clínico

Cuando una alegría extrema hace que el corazón parezca sufrir un infarto

Una emoción positiva desbordante puede provocar una alteración cardíaca grave, poco frecuente y reversible: el llamado síndrome del corazón feliz.

21 de julio de 2026Lectura: 5 min

La expresión «morir de felicidad» no siempre funciona únicamente como una metáfora. Un caso médico publicado en julio documentó cómo una celebración familiar terminó desencadenando un cuadro cardíaco que, en sus primeras señales, resultaba casi indistinguible de un infarto agudo.

El episodio afectó a una mujer de 65 años. Después de vivir una alegría especialmente intensa durante la boda de su hija, comenzó a sentir dolor torácico de características anginosas y falta de aire al realizar esfuerzos. Los síntomas persistieron durante tres días y la llevaron a buscar atención médica.

El primer electrocardiograma mostró una elevación del segmento ST en las derivaciones anterolaterales, un patrón que suele asociarse con un infarto. Por ese motivo, la paciente fue trasladada con urgencia a un hospital de mayor complejidad.

Cuando llegó al servicio de emergencias, la elevación del ST ya se había normalizado. Sin embargo, el nuevo trazado reveló una prolongación del intervalo QT —el período relacionado con la recuperación eléctrica del corazón— y una inversión de la onda T.

La dificultad diagnóstica radica en que el síndrome puede reproducir los síntomas, los cambios eléctricos y los biomarcadores que suelen hacer pensar en un síndrome coronario agudo.

Un corazón afectado, pero sin arterias obstruidas

La angiografía coronaria descartó la presencia de obstrucciones o coágulos en las arterias epicárdicas. En cambio, el ventriculograma izquierdo y el ecocardiograma mostraron falta de contracción y un abultamiento en la región apical del corazón.

La fracción de eyección, que antes del episodio era de 58 %, descendió hasta 35 %. Los análisis también detectaron un aumento de troponina y del péptido natriurético pro-B, dos biomarcadores vinculados con estrés, sobrecarga o lesión del músculo cardíaco.

Una resonancia magnética permitió descartar edema, fibrosis e infarto. Con esos resultados y la aplicación de los criterios diagnósticos de la Clínica Mayo, los especialistas concluyeron que se trataba de una miocardiopatía de Takotsubo.

Esta afección es conocida como «síndrome del corazón roto» cuando aparece después de una experiencia traumática. Cuando el desencadenante es una emoción positiva de gran intensidad, recibe el nombre de síndrome del corazón feliz.

La evolución de la función cardíaca

Los valores de fracción de eyección registrados antes, durante y después del episodio.

58 %Valor previo al cuadro agudo
35 %Descenso durante la fase aguda
56 %Recuperación tras el tratamiento
1 %–3 %
de los pacientes considerados inicialmente como casos de síndrome coronario agudo padecen en realidad Takotsubo.
2016
año en que se describió por primera vez la variante desencadenada por emociones positivas extremas.

Una variante excepcional

La relación entre emociones positivas extremas y la disfunción transitoria del ventrículo izquierdo fue descrita en 2016 por la doctora Jelena-Rima Ghadri y su equipo. El primer caso documentado de Takotsubo, por su parte, se remonta a 1983 y fue registrado en un hospital de Hiroshima, Japón.

Aunque el conocimiento de esta cardiomiopatía ha aumentado, sigue siendo una condición poco frecuente. Se estima que entre 1 % y 3 % de los pacientes inicialmente considerados como casos de síndrome coronario agudo presentan en realidad Takotsubo. Dentro de ese grupo, solo 4,1 % de los episodios se relaciona con emociones agradables.

La explicación principal apunta a una liberación masiva de catecolaminas y a una activación intensa del sistema nervioso simpático sobre el tejido cardíaco. Esa respuesta puede producir una alteración temporal de la contracción del ventrículo izquierdo.

La variante asociada con la felicidad también puede diferir en su forma. Además del abultamiento apical observado en esta paciente, suele aparecer con mayor frecuencia en las regiones media o basal del ventrículo.

Los autores subrayan que los médicos deben mantener la sospecha clínica incluso cuando no existe un acontecimiento traumático reciente o cuando el paciente no presenta factores de riesgo convencionales.

Una recuperación casi completa

A pesar de la gravedad inicial, la evolución del síndrome suele ser favorable y reversible cuando se reconoce y se trata de manera adecuada. La paciente recibió terapia ajustada a las pautas clínicas en una unidad de insuficiencia cardíaca.

En el seguimiento, su fracción de eyección aumentó hasta 56 %. También pudo retomar sus actividades cotidianas sin limitaciones y volvió a llevar una vida normal.

El caso fue descrito en el artículo científico «An unexpected sequel to happiness: happy heart syndrome», publicado en Oxford Medical Case Reports.