Cardiología · Caso clínico
Cuando una alegría extrema hace que el corazón parezca sufrir un infarto
Una emoción positiva desbordante puede provocar una alteración cardíaca grave, poco frecuente y reversible: el llamado síndrome del corazón feliz.
La expresión «morir de felicidad» no siempre funciona únicamente como una metáfora. Un caso médico publicado en julio documentó cómo una celebración familiar terminó desencadenando un cuadro cardíaco que, en sus primeras señales, resultaba casi indistinguible de un infarto agudo.
El episodio afectó a una mujer de 65 años. Después de vivir una alegría especialmente intensa durante la boda de su hija, comenzó a sentir dolor torácico de características anginosas y falta de aire al realizar esfuerzos. Los síntomas persistieron durante tres días y la llevaron a buscar atención médica.
El primer electrocardiograma mostró una elevación del segmento ST en las derivaciones anterolaterales, un patrón que suele asociarse con un infarto. Por ese motivo, la paciente fue trasladada con urgencia a un hospital de mayor complejidad.
Cuando llegó al servicio de emergencias, la elevación del ST ya se había normalizado. Sin embargo, el nuevo trazado reveló una prolongación del intervalo QT —el período relacionado con la recuperación eléctrica del corazón— y una inversión de la onda T.
Un corazón afectado, pero sin arterias obstruidas
La angiografía coronaria descartó la presencia de obstrucciones o coágulos en las arterias epicárdicas. En cambio, el ventriculograma izquierdo y el ecocardiograma mostraron falta de contracción y un abultamiento en la región apical del corazón.
La fracción de eyección, que antes del episodio era de 58 %, descendió hasta 35 %. Los análisis también detectaron un aumento de troponina y del péptido natriurético pro-B, dos biomarcadores vinculados con estrés, sobrecarga o lesión del músculo cardíaco.
Una resonancia magnética permitió descartar edema, fibrosis e infarto. Con esos resultados y la aplicación de los criterios diagnósticos de la Clínica Mayo, los especialistas concluyeron que se trataba de una miocardiopatía de Takotsubo.
Esta afección es conocida como «síndrome del corazón roto» cuando aparece después de una experiencia traumática. Cuando el desencadenante es una emoción positiva de gran intensidad, recibe el nombre de síndrome del corazón feliz.
La evolución de la función cardíaca
Los valores de fracción de eyección registrados antes, durante y después del episodio.
de los pacientes considerados inicialmente como casos de síndrome coronario agudo padecen en realidad Takotsubo.
año en que se describió por primera vez la variante desencadenada por emociones positivas extremas.
Una variante excepcional
La relación entre emociones positivas extremas y la disfunción transitoria del ventrículo izquierdo fue descrita en 2016 por la doctora Jelena-Rima Ghadri y su equipo. El primer caso documentado de Takotsubo, por su parte, se remonta a 1983 y fue registrado en un hospital de Hiroshima, Japón.
Aunque el conocimiento de esta cardiomiopatía ha aumentado, sigue siendo una condición poco frecuente. Se estima que entre 1 % y 3 % de los pacientes inicialmente considerados como casos de síndrome coronario agudo presentan en realidad Takotsubo. Dentro de ese grupo, solo 4,1 % de los episodios se relaciona con emociones agradables.
La explicación principal apunta a una liberación masiva de catecolaminas y a una activación intensa del sistema nervioso simpático sobre el tejido cardíaco. Esa respuesta puede producir una alteración temporal de la contracción del ventrículo izquierdo.
La variante asociada con la felicidad también puede diferir en su forma. Además del abultamiento apical observado en esta paciente, suele aparecer con mayor frecuencia en las regiones media o basal del ventrículo.
Una recuperación casi completa
A pesar de la gravedad inicial, la evolución del síndrome suele ser favorable y reversible cuando se reconoce y se trata de manera adecuada. La paciente recibió terapia ajustada a las pautas clínicas en una unidad de insuficiencia cardíaca.
En el seguimiento, su fracción de eyección aumentó hasta 56 %. También pudo retomar sus actividades cotidianas sin limitaciones y volvió a llevar una vida normal.
El caso fue descrito en el artículo científico «An unexpected sequel to happiness: happy heart syndrome», publicado en Oxford Medical Case Reports.