Trofeo dorado envuelto en papel de periódico junto a un seto, con el Big Ben al fondo durante una noche lluviosa en Londres
Historia de los Mundiales

El trofeo que el fútbol perdió para siempre

La primera Copa del Mundo fue sustraída en Londres, apareció gracias al olfato de un perro y, diecisiete años después, volvió a desaparecer en Río de Janeiro. Desde entonces, su destino permanece envuelto en dudas.

18 de julio de 2026Lectura: 6 minutosJules Rimet · FIFA · Mundial

Antes de que existiera la copa que hoy levantan los campeones, el fútbol mundial tuvo otro símbolo. Era una figura de Niké, la diosa griega de la victoria, creada por el escultor francés Abel Lafleur. Según la FIFA, estaba realizada en plata esterlina recubierta de oro, descansaba sobre una base de lapislázuli, medía cerca de 35 centímetros y pesaba aproximadamente 3,8 kilogramos.

El trofeo tomó el nombre de Jules Rimet, el dirigente que impulsó la creación de la Copa del Mundo. Su historia comenzó con el torneo de Uruguay 1930 y terminó convertida en una de las leyendas más singulares del deporte: dos robos, una recuperación improbable y una desaparición definitiva.

Infografía

Cuatro fechas que marcaron su destino

1930

El trofeo acompaña la primera edición de la Copa del Mundo, disputada en Uruguay.

1966

Es robado en Londres y recuperado una semana después por Pickles.

1970

Brasil gana su tercer Mundial y obtiene el derecho a conservarlo.

1983

Desaparece de la sede de la CBF en Río de Janeiro y nunca vuelve a aparecer.

Primer acto

Un robo a pocos meses del Mundial de Inglaterra

En marzo de 1966, mientras Inglaterra ultimaba los preparativos para recibir el campeonato, la Copa Jules Rimet fue incluida en una exposición filatélica celebrada en el Westminster Central Hall de Londres. El edificio tenía vigilancia, pero un breve descuido bastó para que alguien forzara el cierre de la vitrina y se llevara la pieza sin dejar una pista clara.

La noticia desencadenó una investigación urgente de Scotland Yard. Durante varios días, la ausencia del mayor símbolo del torneo dominó la prensa británica y puso bajo presión tanto a los organizadores como a la FIFA. El Mundial se acercaba y nadie podía asegurar que la copa estaría disponible para la ceremonia final.

27 de marzo de 1966Una semana después de la desaparición, el perro Pickles localizó un paquete envuelto en papel de periódico durante un paseo por el sur de Londres.

Su dueño, David Corbett, abrió el envoltorio y descubrió el trofeo. El hallazgo cambió de inmediato el curso del caso. Pickles pasó a ser una celebridad nacional: recibió premios, participó en campañas publicitarias y apareció incluso en una película. Corbett obtuvo una recompensa, mientras que el perro recibió comida gratuita durante un año. Ambos fueron invitados a la cena oficial con la que Inglaterra celebró el título mundial.

La copa regresó a tiempo para el torneo. Inglaterra terminó levantándola en Wembley después de derrotar a Alemania Federal en la final y conquistar el único campeonato mundial de su historia. A pesar de las versiones que circularon décadas después sobre el posible autor del robo, el caso nunca quedó completamente esclarecido.

Segundo acto

Brasil la ganó para siempre… y la perdió en una noche

El reglamento vigente entonces establecía que la primera selección capaz de conquistar tres Copas del Mundo conservaría el trofeo de forma permanente. Brasil alcanzó esa marca en México 1970, por lo que la Jules Rimet quedó bajo custodia de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro.

El 19 de diciembre de 1983, varios delincuentes entraron en la sede de la CBF, redujeron al guardia y llegaron hasta la vitrina donde se exhibía la copa. El vidrio blindado no fue roto: los asaltantes retiraron la parte posterior del mueble y escaparon con el trofeo. El episodio fue reconstruido posteriormente por medios como The Guardian.

La policía detuvo a varios sospechosos. De acuerdo con la versión surgida de la investigación, la pieza fue vendida a un comerciante de oro y fundida poco después para impedir que pudiera ser identificada y recuperada. Sin embargo, jamás apareció una prueba material concluyente. Hubo condenas, pero la ausencia de restos mantuvo abiertas otras hipótesis sobre su destino.

El trofeo más célebre de su época dejó de ser un objeto deportivo para convertirse en un misterio histórico.

El relevo

La copa actual y una nueva regla de custodia

Desde el Mundial de 1974, los campeones reciben un trofeo distinto, obra del escultor italiano Silvio Gazzaniga. La composición muestra a dos figuras humanas elevando el planeta y es la imagen que hoy se asocia de forma inmediata con la Copa del Mundo.

Las reglas también cambiaron. Ninguna selección puede conservar el original de manera permanente. El campeón lo sostiene durante la premiación y luego debe devolverlo a la FIFA; la federación vencedora recibe una réplica oficial.

Una reliquia ausente

El objeto desapareció; la historia, no

Más de cuatro décadas después del segundo robo, la Jules Rimet continúa ocupando un lugar único en la memoria del fútbol. La fragilidad de las medidas de seguridad, la intervención inesperada de Pickles y las dudas sobre la supuesta fundición del trofeo transformaron su recorrido en una historia casi tan famosa como los campeonatos que representó.