Industria militar

EE.UU. mira al modelo McDonald’s para fabricar misiles más rápido y barato

Washington intenta adaptar su aparato de defensa a un escenario en el que la cantidad y la rapidez vuelven a ser factores centrales, con una apuesta por producir armamento “en serie”.

29 jun 2026 · 03:51 GMTDefensa · Estados Unidos

Estados Unidos busca acelerar la fabricación masiva de misiles tomando como referencia un esquema comparable al de McDonald’s, según un análisis del Financial Times sobre el crecimiento de nuevas empresas y grupos tecnológicos de defensa que trabajan con el Pentágono para producir armas de forma más rápida, económica y a gran escala.

La necesidad surge de un problema de fondo: el país no fabrica suficientes misiles y los que ya tiene resultan muy caros. Esa carencia se volvió más apremiante después del desgaste de arsenales durante el conflicto armado con Irán.

En ese contexto aparece el proyecto de Doug Denneny, veterano y responsable del grupo Co‑Aspire. Según explicó, organizó en el noreste de Virginia un sistema de ensamblaje “en cadena” para misiles de bajo costo, con una lógica que él mismo comparó con la de un restaurante de comida rápida.

“Todo esto está preparado por si tenemos que actuar muy rápido”

Para el Pentágono, reponer los misiles empleados contra Irán podría tomar años, no meses. Ahí encaja la fórmula planteada por Denneny: piezas elaboradas con impresoras 3D, procesos sencillos, ausencia de maquinaria compleja y diseños lo bastante simples como para ensamblarse siguiendo instrucciones básicas.

En su entrevista con el diario financiero, Denneny sostuvo que un mecánico recién incorporado, usando herramientas manuales, podría aprender a montar esos misiles en un mes.

Ciclos más cortos y piezas más baratas

Co‑Aspire trabaja actualmente en dos misiles para el Pentágono. El primero fue perfeccionado en cuatro meses, mientras que el segundo podría quedar listo en cinco. La misma tendencia se apoya en startups de defensa y compañías tecnológicas que buscan acelerar la innovación, entre ellas Anduril, de Ohio.

Otro ejemplo del cambio es Castelion, una empresa emergente que obtuvo un contrato para fabricar más de 12.000 misiles hipersónicos en cinco años. La compañía calcula que, cuando su planta de Nuevo México funcione a plena capacidad, podrá producir 6.000 misiles al año, con un costo cercano a 400.000 dólares por unidad. Además, ya explora la construcción de nuevas instalaciones de producción en otros lugares.

Más de 12.000

misiles hipersónicos previstos por Castelion en cinco años.

6.000 al año

capacidad estimada cuando la planta de Nuevo México opere plenamente.

400.000 dólares

costo aproximado por misil según la estimación de la empresa.

La meta compartida es reducir tiempos y abaratar componentes, incluso con piezas “de estantería”: desde motores diseñados originalmente para aficionados a los aviones teledirigidos hasta elementos comunes de la industria automotriz.

El costo de simplificar

El giro, sin embargo, implica condiciones. Tom Karako, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, advierte que el Pentágono tendrá que aceptar que las armas más baratas no tendrán el mismo nivel de precisión o fiabilidad que los modelos convencionales.

Eso exigiría también que las Fuerzas Armadas flexibilicen sus requisitos y asuman un equilibrio diferente entre costo, volumen y desempeño.

La apuesta apunta a una industria militar capaz de responder con velocidad y escala, aunque esa rapidez implique aceptar armas más simples y un margen de rendimiento distinto al de los sistemas tradicionales.