La caminata con bastones que mostró alivio frente a la depresión
Una investigación con adultos con depresión moderada o grave observó que la marcha nórdica, realizada bajo supervisión, redujo de forma significativa los síntomas en un programa de diez semanas.
La depresión, que afecta aproximadamente al 5,7 % de los adultos en el mundo, puede convertir actividades diarias aparentemente simples en obstáculos difíciles de superar. No se limita a una tristeza persistente: también puede expresarse como pérdida de interés, cansancio constante, problemas de concentración, cambios en el sueño y el apetito y, en los cuadros más graves, pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
En ese contexto, un grupo internacional de científicos concluyó que la marcha nórdica —caminar con bastones diseñados para este tipo de ejercicio— logró reducir de manera significativa los síntomas depresivos en personas adultas con depresión moderada o grave.
Cómo se hizo el estudio
Los resultados fueron publicados de forma anticipada en el Journal of Affective Disorders. La investigación reunió a 64 adultos con depresión moderada o grave; ninguno practicaba ejercicio de manera regular antes de incorporarse al ensayo.
Los participantes se dividieron en dos grupos. Un total de 48 personas completó un programa supervisado de marcha nórdica durante 10 semanas, con dos sesiones semanales de una hora a intensidad moderada. Las otras 16 personas no realizaron actividad física y funcionaron como grupo de control.
Mejoras más rápidas de lo esperado
Al comparar ambos grupos, quienes practicaron marcha nórdica registraron una reducción de síntomas significativamente mayor que quienes permanecieron sin actividad física. La diferencia no apareció solo al final: el progreso fue particularmente notorio durante la primera parte del programa.
Al término del estudio, entre el 35 % y el 53,6 % de los participantes alcanzó la remisión clínica. Es decir, sus síntomas dejaron de ubicarse en un nivel considerado clínicamente significativo.
Una opción accesible
La marcha nórdica activa hasta el 90 % de la musculatura corporal, por lo que funciona como un entrenamiento aeróbico completo. Además, requiere básicamente bastones adecuados y una supervisión inicial, lo que la convierte en una práctica relativamente sencilla de implementar.
Por esa razón, los autores plantean que estos hallazgos podrían impulsar su incorporación en políticas públicas de salud mental como complemento de los tratamientos convencionales: una alternativa comunitaria, económica y de fácil acceso.
