La alarma en Bruselas
Europa estudia nuevas barreras comerciales y se prepara para represalias
La Comisión Europea ha reconocido públicamente que la relación comercial del bloque con China ha llegado a un punto insostenible, prometiendo una "respuesta más firme y coherente". Sin embargo, en los pasillos de Bruselas, funcionarios admiten en privado que Pekín probablemente responderá con represalias, según personas familiarizadas con las conversaciones internas.
La UE se prepara para advertir a sus ciudadanos y empresas sobre la posibilidad de una confrontación comercial abierta, en un momento en que el bloque comienza a examinar un conjunto de medidas restrictivas adicionales contra China.
"Sean cuales sean los términos utilizados —'reducción del riesgo', 'disminución de la dependencia' o 'desequilibrio comercial'—, no son más que diferentes nombres para el proteccionismo."Mao Ning — Portavoz, Ministerio de Relaciones Exteriores de China
El desequilibrio en cifras
Un déficit que se duplicó desde la pandemia
Las cifras del comercio bilateral revelan la escala del desafío. En 2025, el déficit comercial de la Unión Europea con China en materia de bienes se amplió hasta 359.000 millones de euros (418.000 millones de dólares), un incremento de casi el 15% respecto al año anterior, y más del doble del déficit registrado en 2019, el último ejercicio prepandémico.
China colocó en los mercados europeos cerca de 560.000 millones de euros (unos 650.000 millones de dólares) en bienes durante 2025, consolidando una tendencia de crecimiento acelerado de sus exportaciones iniciada tras el COVID-19. Al mismo tiempo, las ventas europeas hacia China cayeron a poco menos de 200.000 millones de euros (unos 232.000 millones de dólares).
A este panorama se suma la estrategia china de inversión en países vecinos a la UE como Marruecos —que cuenta con acuerdos de libre comercio con el bloque—, lo que podría ofrecer a Pekín una vía para sortear futuros aranceles europeos.
El debate industrial
Subvenciones estatales y el "dopaje" de la industria china
En el centro del conflicto está la política china de subsidios activos a sus empresas, que ha impulsado la penetración del gigante asiático en sectores estratégicos europeos. Bruselas se encuentra dividida sobre cómo responder ante una competencia que, según sus propios análisis, no se rige por las reglas del mercado libre.
"Al igual que el dopaje en el deporte, existe el riesgo de que las subvenciones hagan que los actores menos productivos ganen de manera desleal a costa de los más innovadores y eficientes."OCDE — Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
La perspectiva de Pekín
China responde: "El problema de Europa está en casa"
Para el gobierno chino, las medidas restrictivas que estudia la UE no son más que proteccionismo envuelto en otra terminología. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, advirtió directamente que los consumidores en Europa se verían afectados, y que sus empresas enfrentarían mayores costos y una menor competitividad a largo plazo.
Un grupo de investigadores chinos fue aún más directo en su diagnóstico. En un análisis publicado, sostienen que "La verdadera amenaza para la UE no es el 'exceso de capacidad' de China, sino la propia falta de innovación de Europa y sus mercados cerrados".
Los autores también recuerdan que la idea misma del distanciamiento económico de China surgió en Occidente tras la pandemia, cuando las élites europeas y estadounidenses se percataron de repente del alcance real de su dependencia de los suministros chinos.
"La estructura de esa deuda sugiere que la resiliencia de China es mayor que la de la Unión Europea."Investigadores chinos — Agencia Xinhua
El análisis también advierte que apostar por el proteccionismo solo puede acelerar la desindustrialización de Europa, mientras China consolida su posición en los nuevos sectores de alta tecnología, desde los vehículos eléctricos hasta la inteligencia artificial.
"Lo que Europa debe reconocer es que la fragilidad económica de China es un desafío de transición, no un colapso sistémico" — sostienen los investigadores, argumentando que los fundamentos de la economía china son mucho más sólidos de lo que Bruselas está dispuesta a reconocer.