Rusia y Estados Unidos han formalizado un acuerdo para comenzar el diseño de una obra de ingeniería sin precedentes: un túnel submarino que atravesaría el estrecho de Bering conectando la región rusa de Chukotka con el estado estadounidense de Alaska. La noticia fue confirmada este viernes por Kiril Dmítriev, enviado especial de la Presidencia rusa para la cooperación en materia de inversión y economía con otros países.
Un acuerdo histórico firmado
Dmítriev confirmó que ambos países han rubricado un convenio para dar inicio a la fase de diseño del proyecto, señalando que una iniciativa similar ya había sido objeto de debate tanto durante la época del Imperio ruso como en el período de la Unión Soviética.
Hoy hemos firmado un acuerdo para iniciar el diseño del túnel.
— Kiril Dmítriev, enviado especial del Kremlin
El funcionario añadió que la tarea ha sido encargada formalmente a un equipo de proyectistas, y que se están evaluando soluciones innovadoras capaces de abaratar considerablemente los costos estimados. El próximo paso será la elaboración de un estudio de viabilidad técnica y económica.
De hecho, ya le hemos encomendado la tarea al proyectista. Vemos que las nuevas soluciones permiten reducir drásticamente los costos y las estamos analizando. El último paso es el estudio de viabilidad técnica y económica. Incluso hemos logrado que varios colegas de Asia se interesen en participar en el diseño. Les mantendremos informados sobre los próximos pasos.
— Kiril Dmítriev
112 kilómetros bajo el estrecho de Bering
La idea de construir este enlace fue lanzada públicamente por Dmítriev en octubre del año pasado, cuando a través de la red social X invitó al empresario Elon Musk a sumarse a la iniciativa mediante su compañía especializada en perforación de túneles, The Boring Company.
Elon Musk, imagina conectar a EE.UU. y Rusia, el continente americano y Afroeurasia con el túnel Putin-Trump: un enlace de 112 kilómetros que simboliza la unidad.
— Kiril Dmítriev, vía X
Según Dmítriev, la tecnología de excavación desarrollada por The Boring Company podría reducir el costo original del proyecto —estimado en más de 65.000 millones de dólares— a menos de 8.000 millones, y permitiría completar la obra en tan solo 8 años.
El túnel en cifras
Una idea con raíces en la Guerra Fría
El impulso más reciente para retomar el proyecto surgió cuando la congresista republicana Anna Paulina Luna publicó archivos soviéticos desclasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy, entregados por el embajador ruso Alexánder Darchiev. Entre esos documentos apareció una propuesta llamativa: la de construir un "puente de la paz" a través del estrecho de Bering.
El propio Dmítriev compartió el dibujo histórico que ilustraba dicha propuesta. En él, escrito a mano, podía leerse una inscripción que capturaba el espíritu de reconciliación de aquella época:
El puente Kennedy-Jrushchov para la paz mundial podría y debería construirse de inmediato entre Alaska y Rusia.
— Inscripción manuscrita en un documento fechado el 26 de noviembre de 1963, enviado desde Rhode Island a Nikita Jrushchov
De la idea al acuerdo
1917Siglo XIX–XX
El proyecto de un enlace entre Rusia y Norteamérica se debatió ya en tiempos del Imperio ruso, como parte de las grandes obras de infraestructura continental de la época.
Apenas días después del asesinato de John F. Kennedy, un ciudadano estadounidense envía desde Rhode Island una propuesta al líder soviético Nikita Jrushchov: construir el "puente Kennedy-Jrushchov para la paz mundial" entre Alaska y Rusia.
La idea fue objeto de nuevos estudios y debates en el contexto de la ingeniería soviética a gran escala, aunque nunca llegó a materializarse.
Kiril Dmítriev anuncia públicamente el proyecto e invita a Elon Musk, a través de la red X, a participar mediante The Boring Company. Propone el nombre "túnel Putin-Trump" para la obra de 112 km.
Rusia y EE.UU. formalizan un acuerdo oficial para iniciar el diseño del túnel. Se encarga el proyecto a un equipo de ingeniería y se anuncian estudios de viabilidad con participación de socios asiáticos.